El cervezoducto, conducto que transporta cerveza desde la planta de Cervecería Santa Fe hasta su patio cervecero, es objeto de una investigación tras detectarse una conexión clandestina no autorizada que generó numerosas interrogantes. La alerta surgió cuando se observó un charco de cerveza en la calle, lo que puso en evidencia una posible manipulación del sistema de transporte entre la fábrica y el espacio de consumo.
El hecho fue descubierto por personal de la cervecería al encontrar daños en un tramo del conducto que, desde 2010, cruza la calle para unir ambos puntos. En el lugar hallaron herramientas de corte, mangueras compatibles con el sistema y adaptaciones improvisadas que indicarían un intento planificado de desvío de la cerveza hacia un destino aún desconocido.
Según fuentes técnicas consultadas por el medio regional La Capital, el incidente no fue casual ni improvisado. Empleados y peritos coincidieron en que la maniobra requirió conocimientos específicos del funcionamiento del sistema y el manejo de herramientas adecuadas. “Las características del hallazgo podrían sugerir que alguien intentó realizar una conexión clandestina para sustraer la cerveza”, señalaron desde Cervecería Santa Fe.
La intervención generó la liberación del líquido antes de que el sistema de sellado automático pudiera activarse, provocando la formación del charco detectado. La investigación apunta a que el desvío tenía como destino algún domicilio privado, pero aún no se ha confirmado el lugar exacto ni la cantidad de cerveza sustraída. No se registran, hasta el momento, sospechosos identificados.
El sistema de seguridad diseñado para sellar el ducto ante anomalías logró evitar una pérdida mayor, pero el incidente expuso vulnerabilidades frente a intervenciones planificadas y con conocimiento técnico. Las autoridades y la empresa continúan trabajando para esclarecer el hecho.
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En otro hecho de inseguridad en la provincia, una familia fue víctima de una entradera en el barrio cerrado Campiña Elisa, en la localidad de Las Parejas, a unos 100 kilómetros de Rosario. La violenta irrupción ocurrió durante la madrugada del jueves, cuando seis hombres armados y con los rostros cubiertos ingresaron a una vivienda y sometieron a sus ocupantes durante más de una hora y media.
Los delincuentes lograron acceder al barrio privado por una zona trasera, superando las medidas de seguridad perimetral. Luego, en la casa ubicada en la intersección de avenida 21 y calle 2, cortaron los cables de electricidad y rompieron un ventanal al arrojar una garrafa, lo que inutilizó el sistema de alarma y facilitó su ingreso.
Durante el asalto, los agresores amenazaron a los moradores, un matrimonio y su hijo de 18 años, y exigieron la entrega de bienes y dinero. Según informes del portal Rosario3, actuaron con calma y sin apuro, lo que sugiere que planeaban el robo con anticipación y coordinación.
La causa quedó a cargo de la Policía de Investigaciones y la fiscalía de Cañada de Gómez, bajo la dirección del fiscal Santiago Tosco. Se ordenaron medidas procesales para identificar y detener a los responsables. Entre las tareas investigativas se encuentran el análisis de un Toyota Etios abandonado, la recolección de testimonios y el relevamiento de cámaras de seguridad, aunque parte de este sistema fue sustraído por los delincuentes.
Hasta ahora, no se han efectuado detenciones y la camioneta Amarok robada continúa desaparecida. La policía sigue trabajando en el rastreo de los objetos sustraídos y la reconstrucción del hecho, mientras la familia afectada se recupera del impacto emocional sufrido.
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