Con el objetivo de proteger a Adorni, el bloque de La Libertad Avanza y aliados enviará este viernes por la mañana una nota a la Presidencia del Senado solicitando la convocatoria a una nueva reunión de Labor Parlamentaria para el martes 23 a las 18 horas. La nota ya estaba redactada desde anoche.

El oficialismo busca modificar el criterio acordado hace 48 horas, que establecía que para aprobar los pedidos contra el jefe de Gabinete, investigado por presunta corrupción, se necesita una mayoría absoluta de 37 senadores. Ahora, la bancada que preside Patricia Bullrich sostiene que, al no contar la iniciativa con dictamen de comisión, es necesario alcanzar dos tercios del Senado para su aprobación sobre tablas, es decir, 48 votos si están presentes todos los integrantes.
La oposición sospecha que el Gobierno intenta ganar tiempo para Adorni. Senadores de La Libertad Avanza con línea directa hacia Karina Milei aseguran que la instrucción es que el jefe de Gabinete es «intocable».
Desde el entorno de Bullrich explicaron a Clarín que fijar el criterio de dos tercios es indispensable por una cuestión de seguridad jurídica. Señalaron que habilitar el tratamiento sin dictamen de comisión sería institucionalmente «muy frágil» y por ello se convocará a una nueva reunión de Labor Parlamentaria.
Según la nueva interpretación de La Libertad Avanza, toda iniciativa, incluida la interpelación, requiere dictamen de comisión para ser tratada en el recinto. Esta postura ya fue discutida en la reunión del miércoles, donde dos senadores libertarios, Agustín Coto y Ezequiel Atauche, plantearon este criterio, pero el consenso en ese momento fue que solo se precisaba mayoría absoluta, y así se acordó.
Además, el acta de Labor Parlamentaria del miércoles indica que no hay asuntos acordados para tratar sobre tablas en la sesión ordinaria del jueves 25, y establece que las primeras en discutirse serán las mociones de interpelación a Adorni. Dicha acta cuenta con la firma de 16 senadores de todos los bloques.
Queda pendiente saber si la decisión oficialista de modificar lo acordado generará consecuencias, ya que recientemente hubo tensiones similares cuando se adicionaron pliegos judiciales después de iniciada una sesión, hecho que fue cuestionado por la cristinista Juliana Di Tullio, quien afirmó que los acuerdos de Labor Parlamentaria deben respetarse.
El escenario cambia considerablemente si se requiere la mayoría de dos tercios. El oficialismo, con 21 senadores propios y a tres del tercio necesario para bloquear iniciativas, podría frenar los intentos opositores si conserva la disciplina partidaria. Sin embargo, existen dudas sobre la postura de algunos senadores, como Luis Juez y Francisco Paoltroni. Las ausencias favorecerían a la oposición, ya que los dos tercios se calculan sobre los presentes.
Asimismo, el Gobierno podría recurrir a gobernadores aliados con senadores propios para conseguir los votos necesarios antes de la reunión del martes.
En caso de no alcanzar dos tercios para el tratamiento sobre tablas, la oposición debería presentar una moción de preferencia para que el proyecto se derive a comisión, probablemente a la de Asuntos Constitucionales presidida por Agustín Coto. El reglamento establece que desde la emisión del dictamen hasta su tratamiento en el recinto debe transcurrir una semana, por lo que, si el Gobierno logra los votos, podrían pasar tres semanas hasta la interpelación efectiva de Adorni. Además, en julio comienza el receso de invierno, lo que podría postergar aún más el proceso.
Consultado por Clarín, el senador peronista José Mayans sostuvo que el acuerdo de Labor Parlamentaria del miércoles estableció mayoría absoluta y calificó como «un bochorno» que se desconozca ese compromiso. También señaló que no se preveía otra reunión de Labor Parlamentaria antes de la sesión del jueves 25 y aseguró: «La Constitución dice que se necesita mayoría absoluta. Lo que quieren hacer es una artimaña para violar la Constitución».
Otra senadora peronista advirtió que si se decidiera girar el proyecto a varias comisiones en lugar de solo Asuntos Constitucionales, el dictamen podría demorarse indefinidamente, lo que solo prolongaría la situación de Adorni.
En el oficialismo reconocen que el número para alcanzar dos tercios es muy ajustado y sostienen que la decisión de proteger a Adorni fue tomada tras la presión ejercida por aliados de Javier Milei, quienes le habían dado una semana de plazo para que el jefe de Gabinete fuera removido.
El Gobierno podría enfrentar dos dificultades. La primera, denominada «efecto Kueider» por la peronista disidente Carolina Moisés, refiere a la imprevisibilidad que podría generar la sesión en el recinto, recordando la expulsión inesperada del exsenador Edgardo Kueider tras ser detenido en Paraguay y que jugaba aliado de los libertarios.
La segunda dificultad es el riesgo de tensar la relación con los aliados, ya que Patricia Bullrich le habría transmitido a Karina Milei que el oficialismo debe cuidar esos vínculos para avanzar con su agenda legislativa. Un senador libertario del interior expresó: «Si Adorni es intocable, despidámonos de tener una puta ley más».
Finalmente, Adorni solicitó presentarse el jueves 2 de julio ante el Senado para informar sobre la gestión del Gobierno, pero no se le aceptó la propuesta. Carolina Moisés consideró que permitir su presencia sería validar su rol como jefe de Gabinete cuando no puede explicar el gasto de 8 millones de pesos en sábanas.
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